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jueves, febrero 24, 2011

¿Fue un fraude la transmisión del rescate a los 33 mineros?

Tras leer el artículo sobre este libro, tengo mis serias dudas.

Porque si bien el equipo que comandó el rescate a los 33 mineros chilenos atrapados fue en todo momento profesional, la transmisión mostró algo que nunca había pasado.

Y no lo digo sólo por el hecho de que se hayan podido rescatar a este grupo de compatriotas, ni porque se utilizaron varios planes para el rescate. Tampoco hablo del genuino interés de las autoridades por sacar lo antes posible a los mineros.

Hablo de que en esas casi 24 horas de rescate, todo salió perfecto. Y eso es lo extraño. No hubo ningún problema serio, no hubo intercambio de palabras ni desencuentros entre los integrantes del equipo. Todos tranquilos, concentrados, todos como una voz.

Y eso es lo extraño. Porque si bien el rescate estuvo bien planificado, este trabajo estaba probando la resistencia no sólo humana, sino técnica de una maquinaria que nunca tuvo que usarse bajo estas condiciones.

Por eso sí me cuadra el hecho de que hayan habido problemas. Y me parece insultante que no se haya mostrado, tratando de hacer parecer perfecto algo que no tenía por qué serlo.

Somos seres humanos, de un pueblo donde todo se arregla con chicle o con elástico.

Aún.

Y de lo que pasó, nada.


domingo, junio 03, 2007

El Transantiago


Un proyecto novedoso y revolucionario para cambiar la forma de transporte público en Santiago de Chile. Así rezaban las presentaciones de este proyecto, en quien el gobierno ponía su mayor interés y nombraba como "su proyecto estrella"... un estrellón.

Este proyecto comenzó el 10 de febrero de 2007, con su marcha blanca de 2 semanas. Si bien se informó a los santiaguinos sobre los recorridos troncales y locales, se hizo evidente desde el primer día que el cambio dejaba muchísimas poblaciones sin recorridos, y en calles principales donde otrora circulaban 20 o más recorridos ahora solo quedaban uno o dos...

Entonces, comenzó a ser normal para muchos santiaguinos esperar por horas un bus, hacer colas, sufrir apretujones, pagar por un transporte informal, dejar de cancelar el servicio por su ineficacia, y así tantas situaciones más.

Y por supuesto, uno de los peores daños provocados por el Transantiago: el metro, que antes fuera nuestro orgullo por su limpieza, orden y puntualidad, ahora se ha convertido en un hervidero de personas tratando de llegar a su destino, aunque eso sea a punta de empujones, aglomeraciones, malos ratos.

Las razones técnicas de este fracaso son variadas, van desde la baja en los parámetros con que se comenzó a exigir a los empresarios ( buses nuevos con tecnología gps , choferes capacitados y más corteses, validadores de tarjeta de pago; hoy choferes estresados y prepotentes, buses antiguos repintados y validadores que se usan en forma ocasional producto de la evasión ), el incumplimiento de dichas empresas a los acuerdos en cuanto a infraestructura, frecuencia y cantidad de buses, hasta la evidente mala planificación de los recorridos realizado por consultores que ya han costado millones de pesos. Como solución a todos estos problemas, el gobierno ha decidido inyectar 290 millones de dólares extra, para paliar las pérdidas que ha provocado, y así seguir adelante.

Han pasado casi cuatro meses desde su implementación, en los noticieros solo se oye una sola voz, de todos los sectores: el Transantiago no sirve, hay que hacer serias y profundas modificaciones, quitar las concesiones a los empresarios que incumplen consecutivamente sus compromisos y rediseñar los trayectos.

Para que aquella anciana que esperaba su locomoción no vuelva a llorar por no tenerla, para que la impotencia se borre de todos los rostros y para que nos podamos sentir seres humanos dignos de respeto.